El cambalache de Marlen - Número 9

 

 

Conociendo a nuestra gente: Mafalda no cumple años

El 29 de setiembre de 1964 apareció por primera vez una tira de Mafalda.
Su autor, Joaquín Lavado "Quino", no sospechaba entonces que las reflexiones puestas en boca de este personaje serían traducidas a 26 idiomas y que sus libros venderían, sólo en Argentina, 20 millones de ejemplares.
Pasaron 45 años desde aquella historieta inicial y 20 desde que el mendocino Quino la dibujó por última vez. Sin embargo, sigue tan vigente como entonces.
Los 10 únicos libros de la serie siguen reimprimiéndose una y otra vez en todo el mundo.
Y quienes la recordamos no somos únicamente los cuarentones que disfrutamos con ella y sus amigos en su época inicial, el otro día en Pasajes, un pueblo de Euskadi, su figura peculiar atrajo mi atención desde un cartel en el que se hacía campaña por la Cruz Roja.
Es uno de los personajes de historieta que más significa para los argentinos porque nos representa y nos sentimos identificados con su mundo y la forma de ser de sus personajes, pero es también, para muchos niños y jóvenes de diferentes países, un personaje conocido y querido, un ser universal porque universales son los temas profundamente humanos que en la tira se reflejan.

Hace unos años salió en Italia un libro con las viñetas que acompañaban a las tiras de Mafalda que salían en la revista "Siete Días". Estaban separadas por temas: política, economía, etc., y lo increíble era que las historietas parecían hacer continua referencia a la campaña de Berlusconi.
En realidad, según lo contado por el propio Quino, Mafalda iba a ser en 1963 una historieta para promocionar una nueva línea de electrodomésticos, pero la campaña nunca se hizo y las tiras que había dibujado quedaron guardadas en un cajón hasta que al año siguiente la redacción de "Primera Plana"le pidió una historieta y Mafalda vio la luz por primera vez.
En lo que respecta al nombre, el bautizo surgió de la versión cinematográfica de la novela "Dar la cara" de David Viñas. En una escena de esa película, aparece un bebé que se llama así en un moisés y Quino adoptó el nombre.

Mafalda es el reflejo de una juventud contestataria que rechaza el mundo tal cual es, que si bien tiene ideas un poco confusas en materia política, tiene ocurrencias y hace comentarios que son el espejo de las inquietudes sociales de los 60. Sus odios más manifiestos abarcan l
a injusticia, la guerra, las armas nucleares, el racismo, las absurdas convenciones de los adultos y "la sopa".
Hija de una típica familia de la clase media argentina, con un padre oficinista que se la pasa haciendo cuentas para llegar a fin de mes, una madre que dejó sus estudios para dedicarse a su familia y cuya principal preocupación es el pensar en qué va a preparar de comer, y con un hermanito
Guille que está en la edad de la inocencia en la que todo está por descubrirse.
En cuanto a sus amigos, ¿quién no se ha visto reflejado en alguno de ellos?
Felipe: soñador, tímido, perezoso, despistado y un poquito romántico. Apasionado de las aventuras del "Llanero Solitario", odia la escuela y tener que hacer los deberes.
Susanita, la chismosa del barrio, tiene su futuro perfectamente planificado: una magnífica boda, un esposo de buena posición económica y muchos hijitos. Egoista a la máxima potencia, los pobres le causan repugnancia y detesta las reflexiones de Mafalda que siempre la descolocan.
Manolito, al igual que Susanita sabe muy bien lo que quiere en esta vida: una gran cadena de
supermercados. Bruto, ambicioso y materialista, tiene sin embargo un gran corazón.
Miguelito es tan soñador como Felipe pero mucho menos tímido y más egoísta: él es el centro del mundo y no hay quien le haga pensar lo contrario.
Finalmente está Libertad que aparece en escena recién en 1970. Parecida a Mafalda pero mucho menos
tolerante, es decididamente de izquierdas. Intelectual, crítica e incisiva, hace honor a su nombre amando la libertad y también ama la cultura, las reivindicaciones sociales y las revoluciones. El departamento en el que vive es tan chiquito como ella misma, pero en él caben una gran biblioteca y algún afiche de París.
Ha pasado el tiempo. Quino ha seguido cumpliendo años, Mafalda no.
A Quino se le reconoce nombrándolo Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires, a Mafalda dando su nombre a una plaza de Colegiales y colocando una placa conmemorativa en la casa donde vivió, en la calle Chile 371
del viejo barrio de San Telmo.
Pero Mafalda sigue sin volver, indiferente al requerimiento de sus fans.
Tal vez hoy Mafalda nos hablaría de los mismos eternos temas: la violencia, el racismo, el feminismo, los adelantos tecnológicos, el calentamiento global y creo que nos haría bien contar con su inteligente forma de reflexionar, pero si la viera como una mujer de 45 años, posiblemente casada y hasta un poco aburrida de la rutina y el estrés, creo que me pondría a llorar.
Por eso creo que lo mejor que pudo hacer Quino fue dejarla en esa eterna niñez como Peter Pan, y le pediría, al contrario de todos los fanáticos de Mafalda, que no la resucitara, que Mafalda quede por siempre niña, la niña que nos hace pensar y preguntarnos sobre el mundo y su estado de salud.

 

Hace algún tiempo, me llegó un archivo PPS con una carta que Miguelito le escribe a Mafalda. No sé quién es el autor, si es el mismo Quino o un anónimo usuario de esta maravillosa red, pero me hizo pensar, generó esta entrada en nuestro Cambalache y la comparto con todos vosotros.

Querida Mafalda,
En este día tan especial me acordé de tu cumpleaños...
¡Cómo pasa el tiempo! Nacimos en el corazón de un país que soñaba.
¡Cuántas utopías! ¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!
Nos tocó convivir con un tiempo de hombres creativos: Luther King, Che Guevara, Juan XXIII, John Kennedy; nos trasmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza...
Ayer me preguntaba por nuestra amiga Libertad, aquella pequeñita que un día encontraste en una playa, no me acuerdo si era Santa Teresita o Mar del Tuyú, me acuerdo todavía cuando la presentaste a tus padres...

Era vivaracha y quemadita por el sol de febrero.
¿Dónde vive Libertad? ¿Es verdad que la mataron durante la dictadura?
Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció en el Río de la Plata....
Me cuesta pensar que se murieron sus sueños. ¿Y si vive? ¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la vida?
¿Que fue de Susanita? ¿Se casó? ¿Pudo realizar su vocación de ser madre?
La imagino viviendo en alguna ciudad de provincia, paseando del brazo del marido (un hombre bajo y calvo) en una tarde de verano, contenta con sus hijos y cuidando el primer nieto, realizada como tantas mujeres comunes...
Supe de Manolito, que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta crisis. Los últimos días lo vieron cabizbajo, murmurando palabras incoherentes, abandonado como un mendigo en una estación de trenes, triste y abatido como tantos...
Sé que Felipe vive en La Habana, que probó con el cine, que tiene un taxi y que habla a los turistas de Fidel y de la revolución con el mismo entusiasmo de cuando vivía en Buenos Aires...
A Guille, tu hermano, lo escuché tocar, hace poco, en la Scala de Milano.
Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado en los últimos años de Alfonsín, me contó que es feliz con su nueva pareja...
Y vos, querida amiga, ¿como estás?
Hace tanto tiempo que no tengo noticias tuyas.
Sé, por otros, que seguís escuchando la radio, que leés los diarios del mundo, que te duele el Irak como te dolía Vietnam, sé que trabajas para la FAO por los pueblos del hambre, que estás indignada por la prepotencia de Bush.
Me llegó tu pedido para juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones en tu casa de París, que estás confundida, inquieta y preocupada por el futuro del mundo...
En fin, Mafalda, sé lo suficiente como para saber que seguís viva, viva en el alma, niña como siempre...
De parte mía sigo escribiendo siempre, renegando porque me falta tiempo; creyendo, como siempre, en el valor de la sinceridad, perdiendo oportunidades por manifestar mis ideas. Algunos días estoy triste y deprimido, pero puede siempre más la alegría que la tristeza...
El mundo no mejoró mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra patria.
A veces, cuando miro el globo terráqueo, encuentro tu mirada, pienso en todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que protestan, de los que no se conforman, y de los que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia..

Esos ojos, junto a los míos, te desean un buen día, querida amiga, por otros cuarenta años tan intensos y jóvenes como los que has vivido.
Un beso grande de tu amigo que te quiere como siempre.

Miguelito
 

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