El cambalache de Marlen - Número 7

 

 

Todo bicho que camina...

La llama, la alpaca, la vicuña y el guanaco

 

En Argentina se encuentran las cuatro especies de camélidos sudamericanos: la Alpaca (Lama pacos) y la Llama (Lama glama), que son especies domésticas, y de las que hoy charlaremos un poco; y la Vicuña (Vicugna vicugna) y el Guanaco (Lama guanicoe) que son silvestres.
Su origen parece situarse en América del Norte, donde se diferencian de sus parientes, los actuales camellos y dromedarios, migrando hace unos 3 millones de años, unos a Asia y otros a América del Sur.
Las existencias de llamas y alpacas en Argentina se sitúan actualmente en unos 150.000 animales, situándose en mayor número en el noroeste del país, en las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca.
Hay que resaltar que en el altiplano no se crían llamas y alpacas separadas, sino que conviven en una misma tropa animales que son de uno u otro grupo, y también otros que son combinación de ambos.
Estos animales tienen una gran adaptabilidad y una gran capacidad de utilizar recursos forrajeros pobres, lo que unido a una curiosa almohadilla que tienen entre los dedos de las patas y que les permite no dañar las plantas y las hierbas, los hace muy aptos para terrenos con vegetación pobre y susceptibles de ser erosionados.
Aunque también son fuente de carne, piel y cuero, es por la calidad de su lana, de hermosa y amplia coloración y de fibra muy fina y con pocas cerdas, por lo que los camélidos representan una importante alternativa económica dentro de las economías regionales, y en especial, para las familias de los indígenas de la Puna, para las cuales representa casi exclusivamente su alternativa productiva.

Son tradicionales los tejidos de vicuña, alpaca, llama, guanaco y oveja, que las mujeres de poblaciones como la de Belén, en la provincia de Catamarca, realizan en rústicos telares.
En diciembre de 1991 la Comunidad Europea seleccionó al Departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Bizkaia, para llevar a cabo un plan de cooperación con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina.
Fue así que surgió un Programa de Apoyo para la
mejora de la producción de pelos finos de camélidos. Selección de animales por la calidad de su fibra, construcción de recintos y accesorios para el manejo de las tropas, colaboración de técnicos italianos y franceses, instalación de esquiladoras mecánicas, montaje de un laboratorio para el análisis de las fibras, difusión de material informativo y cursos de formación para traspasar conocimientos científicos y tecnológicos, estudios de mercado en Europa para la importación de dicha fibra, un trabajo de tres años que en su primer etapa concluyó con éxito.
Una segunda etapa está prevista con el apoyo europeo, para lograr que la gente argentina adquiera mayor autonomía técnica, de modo que quede garantizado en un futuro, el desarrollo autónomo del programa. Europeos y americanos, vascos y argentinos aunando esfuerzos en una empresa de futuro.

 

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